La coca ( juego )
Los juegos como el trompo, el yo-yo, la coca, la bodoquera, el diábolo y las canicas, son la excusa ideal para acercarse a los estudiantes sin importar su edad o condición socio económica.
Así lo profesa Enrique Leal, director y fundador de Recreodeportivos Ltda., una empresa que se dedica desde hace más de una década a promover el rescate de los juegos tradicionales en entornos educativos.
Leal y un grupo de expertos de varias disciplinas como psicólogos y pedagogos han desarrollado un programa para las instituciones educativas basado en el fortalecimiento de las competencias ciudadanas a través del juego.
El programa incorpora la experiencia del docente que trabaja con población infantil y juvenil y le brinda herramientas pedagógicas, lúdicas y recreativas. Durante el desarrollo del juego se crean espacios de convivencia, solución de problemas y acuerdos para el aprendizaje.
Según Leal, la propuesta busca abrir espacios de acercamiento generacional entre diferentes miembros de la comunidad estudiantil, mediante la interacción tanto al docente con el alumno como a las directivas y a la familia, y de paso, a diferentes instituciones educativas por medio de encuentros ínter-colegiados.
"Un docente que sabe manejar el trompo o el diábolo (muy de moda entre los jóvenes) está al nivel de sus alumnos porque habla su lenguaje", dice Leal. "Esto no implica que el maestro pierda autoridad, por el contrario, será más respetado porque además de ser un experto en matemáticas o en ciencias, es muy hábil con el trompo", concluye.
Los juegos están pensados para ser usados dentro y fuera del aula de clases. Así, por ejemplo, una actividad dentro del aula puede ser la de poner una lámina en la pared con las partes del cuerpo humano o el abecedario y dejar que los alumnos apunten con la bodoquera según las indicaciones del maestro.
Fuera del aula, se plantea la creación de un espacio para el esparcimiento y la lúdica con los juegos populares que, según Leal, ayudan a desarrollar la motricidad fina, gruesa, la visión y, sobre todo, la concentración.
Así lo profesa Enrique Leal, director y fundador de Recreodeportivos Ltda., una empresa que se dedica desde hace más de una década a promover el rescate de los juegos tradicionales en entornos educativos.
Leal y un grupo de expertos de varias disciplinas como psicólogos y pedagogos han desarrollado un programa para las instituciones educativas basado en el fortalecimiento de las competencias ciudadanas a través del juego.
El programa incorpora la experiencia del docente que trabaja con población infantil y juvenil y le brinda herramientas pedagógicas, lúdicas y recreativas. Durante el desarrollo del juego se crean espacios de convivencia, solución de problemas y acuerdos para el aprendizaje.
Según Leal, la propuesta busca abrir espacios de acercamiento generacional entre diferentes miembros de la comunidad estudiantil, mediante la interacción tanto al docente con el alumno como a las directivas y a la familia, y de paso, a diferentes instituciones educativas por medio de encuentros ínter-colegiados.
"Un docente que sabe manejar el trompo o el diábolo (muy de moda entre los jóvenes) está al nivel de sus alumnos porque habla su lenguaje", dice Leal. "Esto no implica que el maestro pierda autoridad, por el contrario, será más respetado porque además de ser un experto en matemáticas o en ciencias, es muy hábil con el trompo", concluye.
Los juegos están pensados para ser usados dentro y fuera del aula de clases. Así, por ejemplo, una actividad dentro del aula puede ser la de poner una lámina en la pared con las partes del cuerpo humano o el abecedario y dejar que los alumnos apunten con la bodoquera según las indicaciones del maestro.
Fuera del aula, se plantea la creación de un espacio para el esparcimiento y la lúdica con los juegos populares que, según Leal, ayudan a desarrollar la motricidad fina, gruesa, la visión y, sobre todo, la concentración.
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